Cómo han cambiado las cosas

Para comprender hacia dónde debería dirigirse ahora el sector financiero, sería importante recordar cómo y cuándo fue el momento en que todo cambió.

A principios de los años ochenta asistimos a profundos cambios. El pensamiento predominante de que “los negocios son los negocios” y “la banca es la banca” –el paradigma de la época anterior– se transformó en otro modelo de pensamiento económico liderado por el nuevo liberalismo financiero en el Reino Unido y los Estados Unidos, y reproducido más tarde en la Europa continental.

Los bancos se convirtieron en empresas y comenzaron a crecer. A medida que lo hacían, empezaron a operar por cuenta propia, generando así mayores beneficios en los mercados financieros que en su actividad bancaria tradicional, y adoptaron un enfoque cortoplacista orientado a maximizar el beneficio. El vínculo con la economía real y los clientes minoristas o las empresas empezó a romperse, hasta tal punto que algunos banqueros creían de verdad que los innovadores mercados financieros, por sí mismos, podrían generar valor real.

Al mismo tiempo, cada vez más empresas empezaron a comportarse como bancos. Algunas grandes corporaciones industriales americanas, por ejemplo, decidieron dedicarse a la prestación de servicios de arrendamiento financiero, un negocio más rentable que fabricar sus productos principales. Este modelo ganó popularidad, pero supuso que muchos bancos se fueran alejando de la economía real de manera creciente.

Los banqueros de éxito eran cada vez más matemáticos, y los negocios de éxito aplicaban modelos que generaban más dinero en los mercados de capitales que mediante la oferta de productos y servicios.

Este pensamiento neoliberal, que transforma casi todo en un producto comercializable, constituye una de las causas básicas de los problemas actuales. Es el paradigma que se enseña en muchas de las escuelas de negocios más influyentes y está profundamente arraigado en nuestro sistema financiero.

Esta forma de pensar debe cambiar. Si no es así, no tendremos los banqueros que necesitamos para construir un futuro más equitativo, medioambientalmente responsable y próspero.

¿Qué se necesita?

Para liberarnos de este círculo vicioso, es preciso replantearnos las cosas y reconocer que los bancos tienen un papel crucial y positivo que desempeñar en la sociedad. Los bancos deberían servir a una economía real y sostenible, descubriendo cuáles son las necesidades de la sociedad a la que sirven más que intentar maximizar su propia rentabilidad financiera y la de sus accionistas.

Triodos Bank, junto con otras instituciones financieras con las que comparte un enfoque basado en valores, figura en el epicentro de un movimiento que busca una renovación del sistema financiero. Este objetivo lo pone en práctica cada día, financiando a emprendedores y a empresas sostenibles que trabajan en la economía real, pero también mediante la generación de un debate abierto sobre la función del sector financiero.

El Laboratorio de Finanzas Sostenibles (www.sustainablefinancelab.nl), un grupo de debate holandés formado por renombrados economistas, es un ejemplo. Creado durante este año -siendo Triodos Bank cofundador del mismo-, este foro ha identificando propuestas reales para mejorar el sistema financiero. A finales de 2011, el grupo organizó cinco debates con políticos, directivos de banca y ciudadanos, generando nueve recomendaciones. Nuestra intención es madurar y desarrollar este concepto a nivel internacional.

Triodos Bank también ha sido cofundador y presidente de la Alianza Global para una Banca con Valores (Global Alliance for Banking on Values). Se trata de una red mundial de bancos innovadores, sostenibles y basados en valores –desde un banco de microcréditos en Perú hasta una unión de crédito en Canadá– que pretende potenciar el impacto y el conocimiento de la banca sostenible en todo el mundo.

El objetivo es ampliar esta red desde los 14 miembros actuales hasta los 30 en 2015. Esta alianza persigue explorar instrumentos de financiación colectiva para cubrir las necesidades de capital de este creciente sector bancario, desarrollar medidas de impacto para demostrar mejor los resultados obtenidos por el sector de la banca sostenible y construir un programa de intercambio internacional para empleados con aptitud, que pasarán a formar parte de la nueva generación de banqueros sostenibles.

Entre otros desarrollos positivos en 2011, la GABV ha sido cofinanciador del Social Enterprise Finance Australia, una nueva iniciativa para financiar la empresa social australiana.